Cómo hablamos las mujeres

Nos construimos hacia dentro y hacia fuera a través del lenguaje. Hacia dentro, decimos y encarnamos nuestra verdad en lengua. Hacia fuera, performamos, materializamos nuestro espacio en el mundo negociando con los elementos sociales a través de la lengua y de cómo la usamos en interacción. Los ejes de poder en que nos movemos y otros aspectos psíquicos propios pueden descubrirse a través del análisis de nuestro discurso.

Para analizarte, graba un pedazo de conversación telefónica o presencial, en la que hables (mejor con otra persona que sola frente a la cámara) y observa posteriormente desde fuera los siguientes fenómenos.

 

Aspectos externos

  • Qué lengua hablamos: ¿es la “nuestra” (habitualmente llamada materna)? ¿U otra? En ese caso, ¿quién nos la ha impuesto? ¿Qué lengua hablamos con cada persona, qué nivel tenemos y qué consecuencias tiene la diferencia en el grado de dominio a nivel de poder? ¿Cómo se relaciona con nosotras la persona que conoce mejor el código?

 

  • Turnos de habla: ¿hablamos mucho o poco? ¿Más o menos que la otra o el otro? ¿Interrumpimos? ¿Nos interrumpen? ¿Cómo interpretamos las interrupciones?

 

  • Escucha activa: ¿cómo reaccionamos ante lo que ha dicho la persona con la que hablamos? ¿Damos muestras de haber entendido? ¿Recapitulamos lo que ha dicho, inquirimos sobre ello, ignoramos, insistimos en nuestro relato? ¿A nosotras, sentimos que nos escuchan? ¿Cómo reaccionamos si sentimos que hemos sido escuchadas o no?

 

  • Seguridad en una misma: ¿Nos equivocamos, reformulamos mucho lo que hemos dicho? ¿Hay mucho “eee”? ¿Cómo nos sentimos respecto al tema que estamos tratando y cómo se refleja esto en el discurso?

 

Aspectos internos

Lo performativo (la creación de realidad a través de la lengua)

  • Clasifica los enunciados que emites en afirmativos, negativos o interrogativos y cuéntalos. ¿Qué tipo predomina? ¿Cómo lo interpretas?

 

  • Observa los enunciados, ¿cómo son, qué hacen? Por ejemplo: crean relato (esta mañana me ha llamado Luis), dan órdenes (¡escucha!), te comprometen a algo (tengo que estudiar para encontrar un mejor trabajo), establecen nuevas realidades (a partir de este momento, se acabó lo que se daba), expresan sentimientos (siento lo que ha ocurrido), etc.

 

  • Cuando das una opinión, ¿en qué punto de la escala entre “es así y punto” y “perdón, bueno, yo es que, si puede ser, creo, diría que igual…” se encuentra? Es decir, ¿con qué grado de autoridad expresas tus percepciones?

 

  • Al hablar o creamos las frases de nuevas, sino que muchas veces son pedazos de lengua que hemos oído, y repetimos en contextos oportunos. Escoge varios, ¿de dónde vienen? ¿De tu madre? ¿De la propia persona con la que hablas? ¿De la tele? ¿De un libro?

 

  • Observa tus coletillas, ¿sirven para atenuar (no sé, como…) o para enfatizar (evidentemente, claro)? ¿Cómo lo interpretas? Sería ideal anotar los marcadores del discurso (o sea, a priori, bueno, de todas formas…) que más usas y preguntarte por qué esos y no otros.

 

Lo material

  • ¿Aparece tu cuerpo en tu discurso? ¿Qué partes?
  • ¿Explicas con descripciones visuales, materiales, lo que cuentas?
  • ¿Hay en tu discurso más palabras de significado concreto (piel, mesa, flor, pollo) o abstracto (idea, tema, sinceridad, relación)?
  • Fíjate en los sufijos apreciativos como ito/illo/ico/ín o azo/aco/ón, etc. ¿De cuáles hay más? ¿Te identificas más con lo pequeño o con lo grande?
  • ¿Qué colores predominan en tu discurso, si los hay?

 

El yo

  • ¿Cuántas palabras, expresiones, tonos, etc., crees que has creado tú? O sea, ¿cuánta creatividad propia hay en la lengua que usas?
  • ¿Cuántos verbos hay en primera (yo, nosotras), segunda (tú, vosotros) y tercera (ella, él, ellas) persona? ¿Cuál predomina y por qué crees que lo hace?
  • ¿Cómo te creas a ti misma en el discurso? Es decir, ¿cuál es la autoimagen que dibujas? ¿Dices cosas como ay, qué tonta soy con frecuencia?
  • ¿Has usado “nosotros/as”? ¿A quién incluías junto a ti?
  • Cuando te refieres a personas con las que te relacionas, ¿usas sus nombres o su relación contigo? Es decir, ¿dices “Carlota” o “mi hermana? ¿”Carlos” o “mi novio”? ¿Por qué?

 

Lo social

  • ¿Cómo te relacionas con la norma? ¿Cuánta incorrección hay en tu lengua? ¿Cómo te sientes respecto a ella?
  • ¿Usas el lenguaje inclusivo de género? ¿Cuidas, en general, la inclusión? ¿Has hecho referencia a colectivos sociales (infancia, jubiladas, migrantes, chinas, enfermeras…)? ¿En qué términos?
  • ¿Usas palabrotas? ¿Cuántas? ¿Cuáles? ¿Qué significados arrastran? ¿Qué roles de género se esconden en ellas?

 

Una vez analizada tu propia habla, lánzate a analizar la de otras mujeres, la de los hombres, las y los jóvenes, etc. ¡Hay mucho que constatar y de lo que aprender ahí fuera! Decimos mucho más de lo que hablamos cada vez que abrimos la boca…