Otoño

Nos deseo un otoño a nuestras anchas.

Me gusta el otoño porque hace que haya que ponerle más energía para preservar la vida.

Es necesario cuidar los bienes sociales, espirituales, materiales para que no se enfríen, para que no desaparezcan. Hay que cuidar los cuerpos y devolverles así su naturaleza de materia. Las hojas mustias que esponjan el terreno se vuelven cuestiones clave de la (nuestra) filosofía.

El otoño abre una brecha de oportunidad para que el tiempo y las acciones recuperen su dignidad, su ritmo vital.

Nos deseo un otoño de vida genuina, vivible, compartida. Vida feroz. Vida en común. Que no nos la meen desde arriba, que logremos ser.

Nos deseo un otoño sin bolsas de plástico, pero con cáscaras de castaña en las suelas de goma mojadas. Con un poco menos de todo, y con vino templado. Y clavo y canela.

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