criatura abisal

Qué hacer cuando te late vida en el vientre en un régimen de vida perseguida
Calla
El pálpito es disidencia que castigan
Con silencio alambrada vértigo

Qué hacer cuando la cama está toda meada
Tú pendes de unas pobres palabras para salvarte
Pero no puedes escribirlas porque teta

Qué hacer cuando ya rompiste los diques que quedaban
Ya es imposible que sigas
Las instrucciones
Del ejercicio
Y te suspenden (cuelgas), lista

Qué hacer cuando estamos en dos sintonías diferentes
Tu incomprensión es un tormento gota a gota
Pero necesito que estés
Pero me mueres
Pero no te vayas
Pero el miedo
Pero emanas calor
Pero das frío
Pero panic attack

calambre

Qué hacer cuando eres algo entre un verso y un molusco viviendo en un catálogo del mediamarkt
Cuando eres arrojada a lo vivo por un parto
Mientras tu entorno sigue dinámicas de muerte
Cuando tienes que curar a las otras iniciadas
Pero tu herida sangra a gritos sin sutura

Menos mal que existen las hermanas
Si no existieran esas hermanas que digo
Que forman en paralelo a mi cuerpo un poema estrafalario
Yo ya no figuraría en el catálogo

criatura abisal fuera de stock

pulpa de agua marina/lacustre

cuajada en una expresión dudosa

de inconsistencia gramatical bivalva

 

Otoño

Nos deseo un otoño a nuestras anchas.

Me gusta el otoño porque hace que haya que ponerle más energía para preservar la vida.

Es necesario cuidar los bienes sociales, espirituales, materiales para que no se enfríen, para que no desaparezcan. Hay que cuidar los cuerpos y devolverles así su naturaleza de materia. Las hojas mustias que esponjan el terreno se vuelven cuestiones clave de la (nuestra) filosofía.

El otoño abre una brecha de oportunidad para que el tiempo y las acciones recuperen su dignidad, su ritmo vital.

Nos deseo un otoño de vida genuina, vivible, compartida. Vida feroz. Vida en común. Que no nos la meen desde arriba, que logremos ser.

Nos deseo un otoño sin bolsas de plástico, pero con cáscaras de castaña en las suelas de goma mojadas. Con un poco menos de todo, y con vino templado. Y clavo y canela.

IMG-3852

El tiempo de Atreyu

IMG_0393El tiempo de Atreyu es el tiempo de los niños y de la poesía.

Es necesidad limpia de conexión. Sin ruido. Shhh. Con piel.

Es el estallido final de lo semántico en mil piezas que significan más allá de lo que puede ser comprendido.

Yo, que te paro y te cuido, soy la máxima expresión de estar. Tú, hijo mío, con tus urgencias, eres la total y ardiente expresión de ser. Juntos formamos el conflicto conceptual más antiguo. Está escrito en nuestros cuerpos, que son cuerpos comunicantes y líquidos. Somos un dique abierto de verdad majestuosa.

Yo, texto manchado de gasolina y vino, transmuto en una redención de leche que cuidaré con apoyo de la poesía (guardiana sobria de nuestra carne pulsátil frente a la industria feroz).

Yo escribo para ti, Atreyu, y a tu través, para asegurarme de que siga habiendo algo por lo que la vida merezca ser vivida, para asegurarme de que sigues latiendo todavía.

Enseguida le dieron una pastilla

Habían matado a su hermana

A su hija

Porque se olvidaron de hacer no sé qué pruebas

Entonces

enseguida

le dieron una pastilla.

Ni siquiera le permitieron dar el grito

El grito desgarrador

El que rompe el silencio con su vibración letal

El que hace que ya nada sea como era antes

Seguirían muriendo.

Estremecimiento

tengo miedo

de la opresión que busca venganza

de la ceguera

bombas hostias rajar desgarro alarido herir

 

Porque todas las personas son hijas

Todas tienen un postre favorito

Nada explica matar